Identidades locas.


La ley nacional de salud mental Argentina garantiza que “todas las personas con padecimiento mental tienen derecho a conocer y preservar su identidad”. Entonces, me pregunto ¿Que pasaría si en verdad todas las personas con padecimiento mental conocieran su verdadera identidad?
Las personas del amplio colectivo denominado como “género y diversidad sexual” coinciden que no “eligieron” su identidad, sino que la descubrieron en un momento de sus vidas. Es decir que, se descubrieron como gay o mujer trans.
En este sentido creo que el amplio colectivo de las personas locas, tenemos una oportunidad histórica de descubrir nuestra identidad. Las personas locas hemos recibido un diagnóstico psiquiátrico y la psicóloga o el psiquiatra nos explicó que la esquizofrenia, la bipolaridad o el ataque de pánico son trastornos que hay que tratar con drogas psiquiátricas.
Pero ¿Qué pasaría si ellos se equivocaron? ¿Que pasaría si los diagnósticos en vez de ser trastornos, fuesen identidades? ¿Estaríamos dispuestas las personas locas a vivir una vida libre de la seguridad que puede dar la pastilla psiquiátrica? ¿Estaríamos dispuestas las personas locas vivir libres de la contención que da un tratamiento psicológico?
Por supuesto que hay tantas respuestas posibles, como personas locas. Todas nuestras experiencias son diversas y amplias. Pero creo que es importante empezar a hacer estas preguntas. En mi historia personal hubo una etapa de mi vida que pensarme como esquizofrenico libre de drogas psiquiátricas me ayudó un montón a liberarme de la dependencia de la psiquiatría y la psicología, o sea en definitiva a ser una persona con mas autonomía y libertad. Hoy en día, esta posición es una postura política. Estoy convencido que todos los denominados “trastornos mentales” son en realidad “identidades locas” o “identidades disidentes” porque proponen una forma diferente de vivir la experiencia mágica y maravillosa de la vida.

 En mi historia personal, por mi decisión de conocerme a mi mismo descubrí mi identidad loca, y hoy la preservo. Creo que una vez que una persona descubre su identidad loca, automáticamente deja de “tener padecimiento mental”. El “padecimiento mental” es el sufrimiento, es algo inherente a todas las personas, sea cual sea su condición y no hay forma de evitarlo. Todas las personas tenemos derecho a conocer nuestra identidad y preservarla, seamos personas locas o personas cuerdas. Si la cordura es una imposición de este sistema, que la locura sea la forma de liberarnos.  

Algo faltaba

A la familia Parola


El pueblo tenía todo
menos algo que faltaba

tenía cincuenta casas,
nadie dormía en la calle
todas las calles de tierra
y todos recordaban su naturaleza

tenía vacas, gallinas y lechones
nadie conocía el hambre
hermosos molinos de viento
hasta los animales podían bañarse.

El pueblo tenía todo
menos algo que faltaba

tenía la escuela
llena de maestras
de esperanzas
de historias
de valores.

El pueblo tenía todo
menos algo que faltaba

tenía la bilbioteca
olvidada estación de tren
de negocios sin alma
transformada 
en palabras de utopías
en páginas de magia
libros, libros y mas libros
todos recordaban, imaginaban
soñaban.

El pueblo tenía todo
menos algo que faltaba

tenía, hasta un loco de pueblo
hacia denuncias inventadas
deliradas
al único policía del pueblo, 
que siempre lo escuchaba
amoroso, tranquilo y paciente
"A la noche dos viejas 
bailaban desnudas en el patio"
el loco, denunciaba

El pueblo tenía todo
menos algo que faltaba

tenía hasta un niño
que soñaba ser artista
trepaba a la torre del pueblo
y lo fotografiaba
todos los días caminaba
ida y vuelta a la escuela
jugando con sus amigos
y los perros 
que eran del pueblo
que los cuidaba

El pueblo tenía todo
menos algo que le faltaba
el niño sabía,
solo un payaso faltaba

fantaseaba
el árbol con forma 
de cabeza de poyito

y el viento bailaba
los sueños del niño

El pueblo tenía todo
menos algo que faltaba

faltaba que el tiempo pase
y el niño crezca
se haga payaso
y vuelva al pueblo
a compartir y regalar
magia, risas y emociones

para que al final,
en el pueblo 
donde algo faltaba
ya no falte nada.